Esta es la nueva forma de vivir el sexo

Entre todas los temas que tenemos que replantearnos, no solo a partir de la pandemia, sino como parte importante de la vida, es la manera en que vivimos y practicamos la sexualidad. Ahora, el reto es llevarla al siguiente nivel.

Hablar de orgasmos en esta actualidad es tomado con una buena dosis de naturalidad, sin embargo, al enfocarnos a este término es difícil separarlo del coito, ya que asumimos que la única manera de lograrlo es a través de tener un buen amante o de aprender a conocer y acariciar el cuerpo para reconocer esos puntos en los que se siente una explosión de sensaciones placenteras.

Y aunque esta última idea es también acertada, lo cierto es que el momento de aprender a vivir a partir del placer ha llegado, y como explica Karina Velasco, autora del libro El futuro del sexo, Editorial Grijalbo, “es necesario aprender a cultivar el placer y vivir a partir de ello; hay que cambiar el sistema de vivir en sufrimiento. Yo lo he entendido a partir de mi propia experiencia y de la de gente cercana a mí, de mis amigos, que habíamos vivido insatisfechos, con historias de culpa por no sentir un orgasmo”.

El miedo a gozar


A pesar de que los temas sexuales hoy se tratan con un poco más de apertura, Karina Velasco señala que aún reina ese temor a vivir la sexualidad debido a que hay creencias arcaicas que nos llenan de vergüenza, culpa y miedo.

Como ejemplo menciona que a las mujeres se nos ha enseñado que sentir placer y deseo sexual es indigno, mientras que la presión por satisfacer al otro y la inseguridad de tener un embarazo o contraer alguna enfermedad son factores que limitan la energía orgásmica.

La nueva forma de vivir el sexo


Karina Velasco afirma que la investigación es un primer paso, ya que lo que sabemos acerca de la sexualidad es menos del 10% de nuestra capacidad sexual y la mayoría de las personas estamos llenas de deseos reprimidos que no expresamos.

“Todo lo que aprendemos es a través del entretenimiento, la pornografía y las redes sociales, por lo que nos relacionamos con el sexo de una forma desorientada e irreal”, dice.

Pero también influye la desconexión que tenemos con nosotras mismas, que impide que nos conozcamos y al mismo tiempo es una limitante para comunicarnos con la pareja y esto se debe a que pasamos grandes periodos desconectadas socialmente y enfocadas a los dispositivos móviles, buscando incluso pareja a través de aplicaciones, en lugar de preferir convivir en persona con alguien.

Abrir la puerta al placer y vivir el sexo


En su libro El futuro del sexo, que ha realizado en coautoría con Lawrence Lanoff y con quien también ha creado el método Yorgasmic, el cual enseña a fusionar el cuerpo y la energía, sin el ego, para no solamente reactivar la energía orgásmica, sino también crear momentos espirituales que al final de cuentas generan bienestar y equilibrio integral.

De acuerdo al método Yosgasmic, lo primero es hablar del sexo de forma natural, lejos de los mitos, de una manera directa y realista, como una necesidad humana que establece conexiones, intimidad y unión social, para así poder vivirlo y experimentarlo de una forma libre, que enriquezca a la pareja.

Karina Velasco advierte que una de las claves para despertar la energía sexual está en el hecho de vivir la sexualidad con una mentalidad de adulto, conscientes del deseo, de las propias necesidades y deseos, sin temor a expresarlo y menos a experimentarlo.

“Hay que disfrutar desde el momento en que sentimos ese cosquilleo en el estómago, y la felicidad que experimentamos cuando vamos a encontrarnos con alguien especial. Eso es un camino del orgasmo”.

Y desde aquí empieza el proceso de reformatear la idea de la sexualidad, de tomar consciencia erótica y de lo que vivimos, de cómo disfrutamos todo el proceso y no limitarlo al acto sexual. Disfrutar de las sensaciones, los aromas, las emociones, la conexión con una misma o con la pareja, sin miedo ni vergüenza, representa una actualización de cómo adaptarnos al sexo.

¿Qué opinas? 

Por: María del Carmen López
Fuente: VANIDADES. 


Artículo Anterior Artículo Siguiente